El Mirón y los lavaderos

Al pueblo de El Mirón se va intencionadamente. No te lo encuentras casualmente de paso a mitad de camino de alguna ruta. Está en lo alto de un berrocal, a casi 1300 metros de altitud, vigilando desde su altura el Valle del Corneja. Yo me enteré de su existencia porque un día, deambulando por la comarca, divisé a lo lejos una ruinas sobre un peñasco. Me enteré que se trataba del Castillo de El Mirón y decidí acercarme a conocerlo.

La caminata de hoy parte de esta pequeña localidad abulense. Siguiendo la denominada ruta de los lavaderos bajaré hasta el valle por la ladera oeste para después subir por el lado opuesto. Unos 15 km de paseo a través de un bello entorno.

20140507-084909

Es temprano cuando llego a El Mirón y todavía hay algo de niebla en el valle. Para hacer tiempo hasta que levante, paseo por el pueblo. No se ve un alma en las calles. Casas modestas con muros de granito y tejados desarmados en algunos casos. Muchas edificaciones deshabitadas, como en casi todos los pueblos de Castilla que visito.

Esta población, que hoy no llega a los 200 habitantes, fue en su día lugar importante dentro de el Señorío de Valdecorneja. Privilegiada atalaya dominado el valle. Asentamiento de distintas civilizaciones a juzgar por los restos encontrados, Vaceos, Romanos o  Visigodos.

De lo que queda, la Iglesia, la Cruz del Rollo donde ajusticiaban públicamente a los condenados y algunas viviendas rurales resultan interesantes, para quién guste de estos temas.

20140507-083649

Tras callejear un poco por el poblado comienzo a descender hacia el valle. El camino es una pista ancha y cómoda, que transcurre entre prados muy verdes salpicados de bolos graníticos. Está perfectamente señalizada, gracias a la tarea del club Berrocaminos que ha decidido homologarla para el senderismo, por lo que no tiene pérdida y en ningún momento tengo que recurrir al GPS.  El aroma de las retamas, tomillos y cantuesos te acompaña durante todo el trayecto. Las vistas son espectacularesy no doy descanso a mi Canon. El cielo permanece algo nublado por lo que el sol no molesta. Parece que se dan todas las condiciones para disfrutar de un hermoso día de paseo.

20140507-092213

Como ocurrirá durante toda la jornada, mirando hacia lo alto, el castillo de El Mirón, o de Los Moros como también le llaman, permanecerá visible en lo alto de su peñasco.

20140507-093811

Tanto parar para disfrutar del paisaje hace que tarde tres cuartos de hora en recorrer un kilómetro largo, que es la distancia que hay desde El Mirón hasta el Lavadero del Valle. Con su pilón rectangular delimitado por piezas de granito perfectamente tallado, rodeado de un pequeño cercado de mampostería y sus estrechos peldaños de acceso, debió funcionar como lavadero de lanas. Por el camino me encontraré otros cuantos. No todos con la misma función, que también los hay para lavadero de ropas o abrevaderos de ganado.

20140507-095614

Me produce algo de lástima comprobar cómo estas obras de nuestros antepasados quedan en el abandono. Y más aún pensar que esta sociedad tan tecnológicamente avanzada que vivimos es poco conocedora del esfuerzo con que antaño se realizaban estas infraestructuras. Sacar piedra de la cantera, tallarla y traerla hasta estos lugares apartados para construir un humilde lavadero, es un esfuerzo que actualmente, en estos días del paga y toma, no entendemos ni apreciamos.

20140507-100817

Continuando con el descenso hacia el valle, el paisaje es similar. Aunque ahora empiezan a aparecer encinas entre tanto prado verde. Prados apreciados por los pobladores de estas tierras que fueron tradicionalmente ganaderos.

El descenso termina en el pequeño poblado de Valdemolinos. Poco antes de entrar en la aldea uno se encuentra con una cabaña que  invita a creer que uno ha llegado al país de los gnomos o a otras latitudes.

20140507-104411

Muy poquitas casas en este poblado. Las que no están abandonadas presentan un aspecto estupendo, recién rehabilitadas y con macetas llenas de flores, vallados artesanales y un entorno de callejas cuidadas. Además han colocado un banco con mesa que me viene perfecto para hacer mi primera parada con repostaje.

20140507-110627

No encuentro ninguna persona. Los 11 habitantes censados estarán fuera. Desde mi cómodo asiento observo como un lugareño ha implantado un efectivo sistema de riego por goteo que cada vez es más común en las huertas de la región. Al fondo también veo una curiosa iglesia a la que le falta la nave completa.

20140507-105039

Abandono momentáneamente la ruta que seguía para ir a conocerla. Se trata de una iglesia medieval cuya nave ha desaparecido y en su lugar presenta un patio que separa lo que fue el ábside, cuyo espacio han cerrado convirtiéndolo en capilla,  del muro frontal  con su espadaña y campanario. Si esta pequeña explanada entre ruinas estuviese en lugar poblado ya habrían colocado allí alguna portería de fútbol para que jugaran los chavales.

20140507-161705

Retomo la ruta de los lavaderos en un tramo que aparece bastante embarrado antes de llegar a Santa María del Berrocal. Aquí si encuentro personas en las calles, que aparecen engalanadas con banderolas de colores. Le pregunto a un anciano de los varios que hay calentándose al sol y me responde que han sido fiestas el pasado fin de semana y que invitaron a chocolate con churros en la plaza. Tengo que planificar mejor mis rutas para hacerlas coincidir con este tipo de eventos, como manera de obtener tan sabrosos avituallamientos.

20140507-115947

Tras un pequeño recorrido por el casco urbano y otro par de lavaderos más, junto a la última casa del pueblo paro a fotografiar una reliquia de los años 70.  Su propietario, que me ha visto, sale a saludar y charlamos durante unos minutos. Me cuenta que fue camionero toda su vida, y que con esa máquina que he fotografiado recorrió toda España vendiendo textiles que se fabricaban en Cataluña. De ahí el rótulo pintado en la caja del camión. Casi todo el pueblo vivía de ese oficio, llevando las prendas no tanto a los comercios como a los tenderetes de mercadillo.

20140507-122555

Dejo atrás esta localidad pasando junto a la Fuente de la Viña, con su bóveda de granito, como casi todo lo que por aquí se construye. Camino rumbo este por el piedemonte hasta llegar al Lavadero de las Pozas, cerca de Navahermosa, lugar apacible cuya sombra aprovecho  para descansar un poco y tomar las escasas viandas que quedan en la mochila.  Me espera el tramo final de la ruta,  que consiste en subir todo lo que previamente he bajado. Según los datos de la ruta planificada, restan unos 4 km. de subida hasta el Castillo de El Mirón.

20140507-132008

Aunque es mediodía y hace algo más de calor, el camino resulta entretenido por lo bello del paisaje, que a diferencia del que me encontré en la bajada, aquí aparece repleto de arbolado. Sobretodo encinas. En algunos puntos la senda se presenta embarrada, pero sin impedir el paso. En una hora estoy en la cima junto a las ruinas del castillo, observando las fantásticas vistas del entorno.

Se puede acceder libremente y de forma gratuita, lo cual es de agradecer, cansado como estoy de visitar sitios interesantes en los que tengo que quedarme a las puertas, por tener entrada prohibida.

20140507-142944

El recinto se edificó sobre un gran canchal, cuya explanada superior contiene algunos grandes bolos graníticos que fueron aprovechados como parte del perímetro amurallado. Quedan restos de alguna vivienda y de la torre del homenaje. Busco en sus muros, pero no encuentro, el escudo de la casa de Alba, señores de este lugar – y de tantos otros – desde el siglo XV. También hay un vértice geodésico en el centro.

20140507-151416

Lo mejor de este sitio son sus magníficas vistas. Mirando hacia el este se ven todas las formaciones rocosas de la Sierra de Avila. Al sur nos encontramos con las cumbres nevadas de Gredos, y La Serrota delante de ella. Debajo el extenso valle del Corneja. Hacia el oeste la Sierra de Béjar, cuya loma La Covatilla también aparece nevada. Algo más al norte el valle del Tormes, que esta mañana aparecía cubierto por la niebla. Detrás, a lo lejos, la Sierra de Francia. Al norte la interminable meseta castellana. Dicen que en días claros se puede ver hasta Salamanca, que está a 52 km en línea recta. Mi vista no alcanza para tanto. Aún así, me quedo más de una hora disfrutando de ese ejercicio tan relajante que supone el quedarse atontado mirando el horizonte. Después no queda más que coger el coche y volver a casa. Hasta otra.

Aquí tienes el track GPS de la ruta realizada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios

5 pensamientos en “El Mirón y los lavaderos”

  1. Estimado Juanjo, un placer encontrar descripciones como la tuya de nuestra ruta, muchas gracias por tu exquisita labor divulgativa. Estamos trabajando en nuestra próxima ruta y estaremos encantados de que aceptes nuestra invitación a su inauguración.
    Muchas gracias,
    Saludos Cordiales
    Club Berrocaminos

  2. Estimado Juanjo, el próximo 3 de Abril celebramos la inauguración de nuestra nueva ruta de senderismo señalizada, La Ruta del Río Corneja y Hocino, a la que por supuesto estás invitado.
    Puedes encontrar toda la información sobre los detalles de la ruta y los de la inauguración en http://www.berrocaminos.com.
    Saludos Cordiales
    Club Berrocaminos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s